Análisis – Road Rage

El pasado año 2017 ha sido genial para el mundo de los videojuegos, con docenas y docenas de títulos que hemos podido disfrutar y se quedarán ahí como posibles clásicos de la industria del entretenimiento, pero obviamente no todo juego tiene un lugar en el olimpo de las maravillas tecnológicas, pero lo de Road Rage es harina de otro costal.

¿Alguno recuerda la saga Road Rash? Aparecida en los albores de los noventa dispuso de varias entregas para Megadrive y posteriormente para Psx y Nintendo 64, pero el nuevo siglo no se comportó con las carreras ilegales de motos con dosis de castañazos y se perdió como tantos otros.  EA hasta el día de hoy no ha anunciado de que esta licencia vuelva a tener alguna posibilidad, pero los más fans, si es que los hay, disfrutaron no hace muchos meses de la noticia de que tendriamos un nuevo título que sin ser oficial, albergaría todos los deseos de este publico, pero no, no hablamos de Road Rage, sino de Road Redemption.

No sabemos si la idea de Maximum Games, los creadores de Road Rage, ha sido fortuita o pura casualidad, pero el hecho de que estemos ante un juego de mundo abierto donde con nuestro protagonista con el bate en ristre iremos completando carreras contra otros competidores mientras atizando a todo lo que se menea en pos de conseguir dinero para desbloquear nuevo material.  Unas bases muy parecidas al concepto original pero con docenas de puntos negativos.

Podríamos resumir que casi todo Road Rage está mal, pero vamos a ir paso a paso y e intentando no regodearnos demasiado en lo negativo, que no es poco.

Comenzamos con un argumento casposo donde se nos introduce en un futuro distópico en el que todo el mundo está poco más que arruinado y las carreras ilegales están a la orden del día, pero luego nada tiene sentido desde el momento en que la cantidad de policia que se mueve en el juego puede llegar a ser ridícula y la propia ruina de la ciudad está reflejado en el acabado técnico y para de contar.

En el plano gráfico, Road Rage no parece de esta generación y es que desde el primer momento ves todo un escenario enorme con una capa marrón que para algunos podría parecer polución pero para otros se asemejaría a un recurso para poder mostrar menos cantidad de carga gráfica y que se noten menos las costuras, pero es que las costuras están ahí y por poco tienen neones.  Los personajes son básicos e incluso las diferentes skins se repiten en su uso, por lo que podremos ver viandantes que luego harán las veces de pilotos en su afán de maximizar el contenido.  Todo es tosco, desde las pantallas de menú hasta las descripciones de las misiones, dando la sensación de estar poco trabajado, pero es que esa sensación nos acompañará en toda y cada una de sus cualidades.

Las animaciones en sus mejores casos, son básicas y en sus peores, ridículas con enorme cantidad de fallos y unas físicas que convierten al juego en carne de Youtube.  Y es que no solo se limita a esto, sino que tendremos bugs los cuales nos permite atravesar escenarios unas veces si y otras no o que nos penaliza con problemas en el control.  En otros casos, si queremos aporrear a otros motoristas o transeúntes,  habrán problemas con las hitbox que hará que el impacto se realice si le da la gana al juego.

En el desarrollo, las misiones se prestan a ser repetitivas, poco cuidadas y sobre todo, aburridas.  Fallar una misión implica que para repetirla tendrás que volver a buscar el punto de inicio e incluso por esa, en alguna ocasión algún bug nos ha impedido aceptar la misión.  Además el título de marras copia ideas y conceptos de otros juegos como puede ser GTA y sus estrellas, y es que aquí podremos ser perseguidos por la policía si llegamos a tener las cinco estrellas de marras, pero la forma de que os penalicen es absurdamente polar: puedes matar a docenas de transeúntes y te marcarán con una o dos estrellas que desaparecerán en apenas segundos pero cuídate si pisas aunque sea con una rueda uno de los escenarios delimitados, en ese caso empezarán a aparecer por generación espontanea docenas de coches de policía que tendrán dos funciones principales, estar estáticos o lanzarse contra ti en modo kamikaze, y no te preocupes que te matarán docenas de veces que resucitarás justo al lado de donde hayas muerto para volver a morir acto seguido, y así hasta que por fin te marcan como capturado y reinicias en otro punto del mapa.

Pero lo peor está por llegar, y es que a todo lo que hemos hablado se le suman los crasheos que te sacarán del juego o que directamente bloquearán tu continuidad impidiendo que puedas seguir jugando y requiriendo de que reinicies la partida.  Todo lo contado y mucho más podrás verlo en el vídeo que encabeza esta review, e incluso si tienes ganas de más, podrás ver mis primeros minutos de juego al final de este artículo.

Ahora podre decir, sin temor a equivocarme, que este es el peor título retail que ha aparecido este pasado año 2017, un despropósito que no se puede recomendar de ninguna de las maneras y que empaña el buen trabajo de Badland Games en su distribución de títulos para muchos tipos de público.  Esperemos que en este 2018, algo como Road Rage no se repita.

https://youtu.be/6JITMtxrVjk El pasado año 2017 ha sido genial para el mundo de los videojuegos, con docenas y docenas de títulos que hemos podido disfrutar y se quedarán ahí como posibles clásicos de la industria del entretenimiento, pero obviamente no todo juego tiene un lugar en el olimpo de las maravillas…

Road Rage

Nota Final – 2



2/10

Injugable

El resultado final de esta obra es inasumible como para su venta al público. Un producto que ya no es que no es que no sea divertido, sino que sus innumerables fallos impiden que se pueda disfrutar lo más mínimo.

Puntuación de Usuarios: ¡Se el primero en votar!

Gref

Gref

Los videojuegos son el noveno, décimo o undécimo, arte.Son capaces de transmitir sentimientos, y la mayoría de ellos, el sentimiento de culpa... por tenerte tantas horas enganchado.
Gref
About the author

Gref

Los videojuegos son el noveno, décimo o undécimo, arte. Son capaces de transmitir sentimientos, y la mayoría de ellos, el sentimiento de culpa... por tenerte tantas horas enganchado.

Be the first to comment

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Para continuar tienes que aceptar la política de cookies. Más información.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí .

Cerrar