Análisis – Fist of the North Star – Lost Paradise

Hace unos meses, cuando el Team Yakuza se marcó una ronda de presentaciones, y además de Yakuza Kiwami 2, la gran sorpresa fue que por primera vez iban a coger la formula de la saga de Kazuma Kiryu para adaptarla a una licencia conocida mundialmente como es “El puño de la estrella del norte”,  esto produjo en mi caso una serie de grititos y emociones que se tradujeron en un afán infinito por poder disfrutar del juego cuanto antes pese a tener el miedo de que los derechos de la licencia hiciese que jamás saliese del mercado japonés.  Por suerte el pasado E3 nos dio la gran noticia de que Kenshiro llegaría a occidente.

Sobre el Puño de la Estrella del Norte, puedo contar muchas cosas, la obra de Buronson y Tetsuo Hara llegó a mi como a otros chavales de mi quinta en los noventa, con una película a destiempo cuyo principal y gran atractivo era la cantidad de sangre, tripas y sesos que era impensable para unos chavales que por aquel entonces solo ligaban el concepto de animación a poco más de animales parlantes.  Una obra muy de su tiempo que fusilaba el entorno de Mad Max 2 para traernos una propuesta única, donde Kenshiro deseaba recuperar al amor de su vida que había sido secuestrada tras una traición por el malvado Shin, para al final descubrir que descubrir que su hermano adoptivo Raoh, sería el verdadero enemigo a batir.

Y es que aunque los tomos llegaron después de mano de Planeta de Agostini en una edición inconclusa que abarcaba la mitad del manga, la semilla quedó ahí y solo germinó en unos cuantos fans, siendo una obra cuya serie no pudimos disfrutar de manera oficial a diferencia de nuestros vecinos italianos, donde las andanzas de Kenshiro si llegaron a tener una mayor base de fans.  Entre medias, nos quedamos con muchos juegos, y muchos de ellos desarrollados por SEGA, compañía que está detrás del título que nos toca, aunque durante un tiempo no se arriesgaron a mantener la licencia y escondieron los títulos bajo cambios en el propio juego, como pasó con Black Belt de Master System o Last Blade en Mega Drive.

A lo largo de los años, la licencia de Hokuto no Ken no es que haya sido muy prolífica y tan solo podríamos destacar que son dos los títulos que han llegado a occidente si nos olvidamos del cameo en Jump VS, hablamos de los musou de Omega Force publicados por Koei y que tuvieron una aceptación dispar, aunque pese a que a mi en lo personal me entretuvieron bastante, la formula no pareció demasiado atractiva para gran parte de los fans del género y la secuela no aportó tantos cambios como podrían haber sido deseables, así que el anuncio de este juego pretendía además, buscar cubrir ese hueco de cinco años sin ver a Kenshiro protagonizando una obra, y os aviso, la cosa resulta en un producto notable.

Detrás de este juego está el Team Yakuza, un equipo que ha crecido gracias a la apuesta en su saga principal que ha provocado que tengamos varios títulos en apenas doce meses y hablamos de títulos de una calidad innegable, el problema está en que para este juego, el Yakuza Team ha desviado el proyecto a un equipo menor y el resultado final se ha podido notar, provocando de que el juego pese a no ser una experiencia negativa, tenga defectos de un título que no corresponde a su año de salida.

Nos volvemos a poner en la piel de Kenshiro, y volveremos a ver a personajes famosos de la saga como a Shin, Jagi, Toki o Arnold Swarzenegger…  Raoh, pero la estructura argumental será desarrollada para la ocasión teniendo como base una ciudad cúpula que se conoce como Lost Paradise, y que nos hace pensar que aun tenían material de Mad Max 3 para tomarse unas licencias.  La idea base nos recuerda a lo vivido en Yakuza con el barrio de Kamurocho, tener un pequeño distrito que terminaremos conociendo de pe a pa, aunque puntualmente saldremos de ese registro para acercarnos a otras zonas.

Por el camino, la cantidad de calvos malvados a los que tendremos que fulminar, será casi infinita, y aunque los diseños nos parecerán repetitivos, a cualquiera que haya pasado por la obra original, sabe que las bases también lo eran y que un punto negativo podría tildarse de buena adaptación con tan solo conocer un poco más el producto base.

Como en la saga Yakuza, además de la saga principal, tocará hacer frente a docenas de misiones secundarias, que compondrán el verdadero grueso del juego y que nos hará superar las 100 horas de juego si nos enfrascamos a realizarlas, el juego a cambio nos mostrará nuevas mecánicas de juego y muchas de ellas relacionadas a minijuegos.  Y es que los minijuegos conforman una parte fundamental de la forma de ser de Yakuza, ya sea desde juegos de mesa a acceso a recreativas clásicas de SEGA, como Outrun en este caso, muchos de estos minijuegos estarán accesible fuera de la propia campaña, como un extra añadido.

A diferencia de la saga de Kazuma Kiryu, aquí nos enfrentaremos a grupos más numerosos de enemigos, nos tocará ver la vena brawler del juego, enfrentándonos a ellos a puñetazos para poder acabar con ellos gracias a alguna técnica milenaria que en la mayoría de los casos hará que los enemigos se revienten como una sandia atada a un petardo.  Estos ataques especiales se asignarán en forma de QTE que entretendrán al principio pero puede resultar algo cansino sobre la marcha, por suerte se puede adaptar en opciones para que no lleguemos al hastío con ello.

Aunque las habilidades de Kenshiro se presuponen que están a muy alto nivel, el desarrollo obviamente se crece gracias a cuatro arboles de talento que podremos ir gestionando para adquirir nuevas técnicas y mejorar nuestros stats, de forma significativamente parecida a la saga madre.  Además, en este concepto más parecido al rpg, tendremos posibilidad de modificar piezas del equipo de Kenshiro para aumentar nuestras capacidades.  

La campaña del juego es más directa que cualquiera de la de la saga Yakuza, con menos lineas de dialogo y más acción, se agradece muchísimo que no solo tengamos el doblaje inglés sino que esté el japonés, ya que aunque no es el original de la serie, da mucho mejor resultado y te introduce mucho más en el juego… aunque claro, para muchos el hecho de que se encuentre íntegramente en inglés les tirará bastante para atrás.

Ya digo yo, que a nivel de juego, es un producto notable, pero a nivel técnico podría haber aparecido perfectamente en una generación anterior salvo por la resolución, y es que tanto la carga gráfica como las animaciones y modelados, no destacan demasiado, e incluso algunos diseños parecen tener poco en común.

La figura de Kenshiro es esbelta, hipermusculada y con una cabeza minúscula para sus hombros, con una pelambrera que es el sueño húmedo de Bruce Willis, para terminar rematado por manos del tamaño de sandías, en lo que sin duda es un reflejo muy fiel al diseño original, el problema puede venir al compararlo con los NPC cuyas proporciones son mucho más normalizadas y difieren demasiado del protagonista.  No es un mal grave, pero es un fallo acusado en el manga que aquí podremos ver de primera mano.

Por otro lado, como decía antes, las animaciones en los NPC están muy poco trabajadas, llegando a tener demasiadas escenas donde un grupo de enemigos utilizan la misma animación casi de forma coordinada, mostrándonos algo más parecido a un baile coreografiado que el resultado de una inquietante escena.  Y este problema… se repite demasiado y lo peor es que destaca dándole un acabado muy barato.

Los escenarios tampoco ayudan demasiado, demasiado vacíos en detalle y a años luz de lo que tenemos en Kamurocho, aquí sabemos que los supervivientes son pocos, pero entre los pocos que hay tampoco nos da la sensación de que haya verdadera vida en los entornos.  Sumamos también la casi nula interacción, el resultado es digno de una generación atrás.

Pero no nos equivoquemos, Kenshiro está aquí en lo que probablemente sea su mejor juego, lleno de detalles para amantes de la saga y donde siempre tienes motivación para seguir jugando, aunque tengas demasiadas tareas por delante, que es cierto que se disfruta muchísimo más si eres amante de alguna de las licencias que la componen, pero sin duda se queda en esa linea de ser un juego divertido y entretenido, pero barato.

Hace unos meses, cuando el Team Yakuza se marcó una ronda de presentaciones, y además de Yakuza Kiwami 2, la gran sorpresa fue que por primera vez iban a coger la formula de la saga de Kazuma Kiryu para adaptarla a una licencia conocida mundialmente como es "El puño de…

Fist of the North Star – Lost Paradise

Nota Final – 8

8/10

Esto no es el paraíso

Este producto cumple dos vertientes, darnos lo mejor de Hokuto no Ken y darnos un Spin Off de Yakuza, en ambos casos el resultado es bueno pero se queda lejos de la excelencia en lo técnico. Recomendadisimo para fans, no tanto para ajenos a las licencias.

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Los videojuegos son el noveno, décimo o undécimo, arte.Son capaces de transmitir sentimientos, y la mayoría de ellos, el sentimiento de culpa... por tenerte tantas horas enganchado.
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